Cuando hablamos de vivienda, hablamos de derechos. Hablamos de intimidad, de autonomía, de relaciones personales, de elección y de pertenencia a una Comunidad. Por eso, en Fundación APADIS llevamos años impulsando una transformación profunda de nuestros servicios residenciales para avanzar hacia un modelo de vivienda inclusiva que sitúe a cada persona en el centro de las decisiones que afectan a su vida. Esta visión inspira el trabajo que desarrollamos en Hogar Amarillo, Hogar Verde, nuestras Viviendas Comunitarias y nuestra vivienda para personas con TEA.
La vivienda inclusiva es mucho más que un lugar donde vivir. Es la posibilidad de decidir, participar en la comunidad, construir relaciones y desarrollar un proyecto de vida propio. En Fundación APADIS llevamos años transformando nuestros servicios residenciales para avanzar hacia modelos más personalizados, inclusivos y centrados en cada persona.
Vivienda inclusiva para vivir en comunidad, no al margen de ella
Durante mucho tiempo, las personas con mayores necesidades de apoyo han tenido menos oportunidades de acceder a entornos de vida conectados con su barrio, sus vecinos y su comunidad. Sin embargo, hoy sabemos que la inclusión real pasa por generar oportunidades para participar en la vida cotidiana de cualquier ciudadano. Ese es el objetivo de la vivienda inclusiva: que cada persona pueda desarrollar su proyecto vital en entornos normalizados, con los apoyos que necesite y ejerciendo el máximo control posible sobre su propia vida.
En APADIS no entendemos nuestras viviendas como lugares donde simplemente se presta atención. Las entendemos como hogares donde se construyen amistades, se toman decisiones, se participa en actividades culturales, se desarrollan habilidades de autonomía y se crean vínculos con el entorno.

Transformar los apoyos para transformar la calidad de vida
La transformación de los modelos residenciales exige también transformar los espacios y los apoyos. Por eso hemos impulsado mejoras orientadas a incrementar la intimidad, la personalización y la capacidad de elección de las personas. Habitaciones individuales, mayor adaptación a las necesidades sensoriales y entornos que favorecen una vida más autónoma son algunos ejemplos de un cambio que va mucho más allá de una reforma física.
La vivienda inclusiva requiere recursos suficientes, profesionales especializados y una inversión sostenida que permita continuar avanzando en procesos de desinstitucionalización que hoy son una prioridad en toda Europa y en el movimiento asociativo de la discapacidad.

APADIS, laboratorio de innovación en vivienda inclusiva
Nuestra participación en proyectos piloto como Mi Casa, una Vida en Comunidad nos ha permitido formar parte activa de la transformación del modelo de apoyos residenciales en España. Gracias a estas iniciativas hemos comprobado que las personas con discapacidad intelectual y TEA, también aquellas con grandes necesidades de apoyo, pueden vivir en la comunidad cuando cuentan con los recursos adecuados.
Esta experiencia ha convertido a APADIS en una entidad de referencia en la reflexión y desarrollo de nuevas formas de entender la vivienda, compartiendo conocimientos con familias, profesionales, administraciones públicas y otras organizaciones del sector.

La vivienda inclusiva necesita el compromiso de toda la sociedad
Sabemos hacia dónde queremos avanzar. Queremos más oportunidades para decidir, más participación comunitaria, más autonomía y más calidad de vida. Pero este cambio no puede depender únicamente de las entidades sociales.
Necesitamos administraciones comprometidas con la desinstitucionalización, empresas socialmente responsables, profesionales especializados y una ciudadanía que comprenda que la vivienda inclusiva no es un privilegio. Es un derecho.
En APADIS seguiremos trabajando para demostrar que otra forma de vivir es posible. Es importante que más personas, organizaciones e instituciones se sumen a este camino.
Porque tener vivienda es importante. Pero construir hogares con proyectos de vida lo es mucho más. ¡Capaces de todo!






